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Dolor de cuello y hombro desaparece después de hacer EFT con la frase, “Tengo que protegerme”… desvanece una adicción al chocolate como beneficio segundario
Psict. Patzia González Baz; EFT-Cert I

Hola a Todos / as

Estudien cómo Patzia Corazón González enfoca un asunto de raíz importante. Dice, Ella bajó sólo a 7 de 10, y me sorprendió un poco que no hubiera bajado más. Luego le hice la pregunta: “Si este dolor tuviera un componente emocional, ¿cuál sería?” Inmediatamente María respondió: “¡Tengo que protegerme!”

Un abrazo, Gary
Este artículo apareció en el Boletín El Pulso de EFT

Hola Gary:

“María” vino a verme porque estaba teniendo mucho dolor en su hombro izquierdo y en su cuello. Había visto a su médico, a un acupunturista, a una fisioterapeuta y si bien todo había ayudado, el dolor volvía después de unas horas. Estaba lista para probar esta “técnica rara” y ver si la ayudaba en algo.

El dolor de María y su molestia eran de una intensidad de 8 en una escala de 0 a 10. Hicimos las siguientes frases preparatorias:

  • Aunque nada ha funcionado, y quizás esto tampoco funcione…
  • Aunque tengo este dolor en mi cuello y hombro izquierdo...
  • Aunque tengo este dolor en los músculos de mi cuello y hombro izquierdo…
  • Aunque los ligamentos en mi cuello y hombro izquierdo están doloridos…
  • Aunque me duele dormir sobre mi lado izquierdo, y es mi lado favorito para dormir…

Bajó sólo a 7 de 10; estábamos un poco sorprendidas de que no hubiera bajado más. Así que le hice la siguiente pregunta: “Si el dolor tuviera un componente emocional, ¿cuál sería?” Inmediatamente María contestó: “Tengo que protegerme.”

Se sorprendió bastante, pero no tenía ni idea de qué se estaba protegiendo. Hicimos un par de rondas acerca de:

  • Aunque tenga este dolor protector de hombro y cuello, me amo y me acepto completa y profundamente y elijo recibir el mensaje que este dolor tiene para mí.

    Luego hicimos un sándwich completo usando “dolor de hombro protector”, para la primera ronda, y “mensaje para mí” para la segunda ronda.

Cuando le pregunté si algo había surgido, María me miró con los ojos muy entreabiertos y dijo que su madre la había corrido de casa cuando tenía 16 años. En aquél momento no sabía cómo protegerse a sí misma y estaba muy asustada. María comenzó a llorar y le sostuve la mano haciéndole golpeteo en los puntos de la mano. Cuando pudo volver a hablar, cambiamos a la técnica “Cuenta la historia”, deteniéndonos casi cada dos oraciones mientras surgía ese recuerdo “largamente olvidado” (está cerca de los 60 años) y estuvimos haciendo ronda tras ronda de golpeteo.

Hicimos rondas de golpeteo para el enojo de su madre que le gritaba. María se quedó “congelada y muda” y llamó a su padre para que la buscara e hizo su maleta. María recordó tener miedo de que su madre le pegara, entonces encorvó su hombro para defenderse. Hicimos varias rondas de golpeteo usando las siguientes frases:

  • Aunque mamá dijo que era una inútil…
  • Aunque mamá dijo que ya no quería tener que cuidarme…
  • Aunque no pude defenderme del enojo de mamá, hice lo mejor que pude.
  • Aunque mamá no me quería ahí, papi quiso venir a buscarme y cuidarme.
La sesión se convirtió en una cadeneta de aspectos relacionados que se fueron revelando: su padre la había buscado después de manejar 24 horas para llegar a la ciudad en la que vivían María y su madre. Él estaba tan molesto, que manejaba como un maníaco en el camino de regreso y María tenía miedo de decir algo. Golpeteamos en torno a la cara de enojo de su padre manejando muy por encima del límite de velocidad. No podía protegerse ahí tampoco y no sabía si ella había provocado el enojo en su padre. El padre de María tuvo que encontrarle una escuela a mediados del año escolar, ella no tenía amigos. Golpeteamos para su “adolescente interna”.

  • Aunque estaba asustada y confundida, era una adolescente maravillosa.
  • Aunque odiaba a mi madre y la extrañaba, tenía buena onda...
  • Finalmente, llegó a 0 por su cuello y su hombro, para ese evento específico y todos sus aspectos.

Terminamos la sesión con una cita de Deepak Chopra:

“Elijo ser una pionera del futuro y dejo ir ser prisionera del pasado.”

María me llamó una semana después para contarme que su cuello y su hombro estaban bien, se sentía genial, y para su sorpresa ¡una larga adicción a los chocolates había desaparecido! Todas las mañanas, durante los últimos 20 años, se comía una barra de chocolate; y aunque tenía una caja de Snickers en su closet, notó después de un par de días que no había comido ninguno y ¡había perdido el antojo!

Gracias Gary,

Psict. Patzia González-Baz
D-CEP; EFT-Cert I
Psicoterapeuta Gestalt y de Constelaciones Familiares
© Gonzalez-Baz, 2008

Si te interesa una cita con Patzia, envía un correo a patzia@gmail.com

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